Comunicación no verbal

En el mundo del protocolo  y de la organización de eventos y actos es fundamental tener en cuenta la comunicación, tanto la comunicación verbal que generamos a través de nuestras palabras, como la comunicación no verbal, aquella que transmitimos a través de gestos, posturas, expresiones… y que en algunas ocasiones, como se suele decir, nos juega “malas pasadas”.

En una entrada anterior os dábamos algunas claves para intentar hacer frente al temor a hablar en público, y una vez que hemos tenido en cuenta esas claves, debemos conocer también algunas técnicas para poder manejar el lenguaje no verbal y así mostrar naturalidad y seguridad, aspectos muy importantes en el día a día y que pueden ser de gran utilidad cuando tengamos que dar una charla o discurso.

Los recursos que se deben tener en cuenta son:

  • El contacto visual: Los ojos son el elemento más expresivo de la cara por lo que tenemos que intentar mantener contacto visual con aquella persona o personas a las que nos estemos dirigiendo. Sin embargo, el contacto visual no debe ser forzado, mirando directamente a los ojos durante largos periodos de tiempo, si no que se aconseja, en el caso de que sea un auditorio, mirar sucesivamente a diferentes personas de la sala durante 3 y 6 segundos.
  • El gesto: La mayor parte de los gestos que realizamos son inconscientes por lo que lo más importante es transmitir naturalidad a través de ellos. Deben ser gestos enérgicos y entusiastas cuando se quiera hacer énfasis en alguna parte de la charla o conversación. Deben evitarse los tics nerviosos y los gestos bruscos.

Hay que tener en cuenta que la mayor parte de los gestos se realizan con las manos, la cabeza y las expresiones faciales:

– Las manos deben colocarse a ambos lados del cuerpo con naturalidad.

– La cabeza ha de mantenerse erguida para mostrar seguridad, y tener en cuenta que hay ciertos movimientos de la cabeza que pueden contradecir lo que estamos diciendo.

– Las expresiones faciales son muy importantes porque también pueden aceptar o negar lo que estamos diciendo, por lo que debemos transmitir sencillez y tranquilidad y siempre mostrar una sonrisa que será la que nos ayude a sentirnos mejor y a conectar con las personas a las que nos estemos dirigiendo.

  • La postura: Se refiere a como se mantiene el cuerpo cuando estamos de pie, sentados, andando… de modo que expresan el estado emocional de la persona.

Si estamos de pie lo más adecuado es estar erguido, recto, pero no rígido. Los pies deben estar un poco separados, y los brazos, como hemos dicho, a ambos lados del cuerpo de manera natural. En el caso de que nos movamos, o estemos andando, lo mejor es andar seguro, relajado y con sencillez.

Si estamos sentados, al igual que en el caso anterior, debemos mantener el cuerpo recto, y evitar tics como cruzar y descruzar constantemente las piernas para no transmitir nerviosismo.

Como resumen, la idea fundamental y más importante es la naturalidad, mostrarnos seguros de nosotros mismos, sencillos y cómodos con lo que estamos haciendo, de este modo el nerviosismo se reducirá y encontraremos la postura más adecuada para nosotros.

¡Prueba algunas de estas técnicas a ver si te funcionan!

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Pánico a hablar en público

Como bienvenida a este año nuevo 2013 decir que os deseamos lo mejor para esta nueva etapa:  mucho amor, salud y trabajo en todo lo posible. Por ello queremos estrenarnos y regalaros  una entrada que puede ser bastante útil para todos, porque no sólo se puede aplicar al mundo de los eventos, si no también a la vida cotidiana y al mundo laboral: el pánico a hablar en público.

¿Sabías que el pánico escénico o miedo a hablar en público es uno de los peores y más frecuentes temores que afectan a la gente por delante del miedo a las alturas incluso el miedo a la muerte? Por lo tanto debemos asumirlo como algo normal que afecta a cualquiera incluso a los más expertos.  Lo mejor para superarlo es reconocer el problema, familiarizarnos con nuestras reacciones físicas y psicológicas  y enfrentarlas.

Síntomas físicos del miedo a hablar en público: agitación nerviosa, temblores, cosquilleo en extremidades, sequedad de boca, exceso de sudor, corazón a mil y molestias de estómago. Lo que normalmente incrementa estos nervios es que el comunicador se pone en lo peor imaginándose situaciones imprevistas y se exige demasiado perfeccionismo.

¿Como acabar con esos síntomas del miedo a hablar en público? Te proponemos siete claves esenciales para luchar contra este temor:

  1. Reconoce la situación, identifica ese problema psicológico que te está bloqueando, familiarizate con el y transformalo en algo normal y cotidiano quitándole importancia.
  2. No hace falta hacerlo “perfectísimo”: es normal que se nos olvide algo, quedarnos en blanco, no tratar un tema… Pensamos en lo peor, en que nos va a ocurrir cualquier cosa cuando estemos exponiendo y luego nos damos cuenta que realmente no lo hicimos tan mal. Además intentar ser perfectos aumenta la ansiedad de manera importante.
  3. Una buena autoestima: refuerza los sentimientos positivos y expulsa los negativos. Usa tus virtudes y reafirmate en lo que eres ¡Todo va a salir bien!
  4. Relájate: Existen muchas formas de relajarse: respirar hondo, escuchar música, tumbarse e intentar no pensar… cada uno tiene que encontrar la que más le convenga para huir de los pensamientos negativos y liberarse un poco.
  5. Prepárate y práctica: el hecho de practicar la charla,  conocer a los públicos, trabajar en la organización y estructura de la presentación… ayuda mucho a romper con la ansiedad y el miedo.
  6. Empieza con energía: el inicio es el peor momento, una vez que se arranca los miedos y ansiedades tienden a ir desapareciendo. Un elevado tono de voz y una sonrisa, no dejarse llevar por el pánico cuando nos tiemble la voz, llevar muy preparada y ensayada la introducción y el establecimiento  de lazos de afinidad con la mirada de caras amigas entre el público nos ayudarán a superar los miedos y relajarnos.
  7. Felicitate cuando todo salga adecuadamente: conforme el miedo va desapareciendo, te sentirás mucho mejor, más relajado y seguro de ti mismo, tendrás más en cuenta otros factores de la presentación y todo saldrá fluidamente sin darte cuenta.

Ahora es tu turno, prepara tu presentación, ensayala y ¡a por ella!